Monday, May 22, 2006

Sombras nada más

Depresión: Estado fisicomental, que se origina por el desequilibrio del yo interno con el yo externo, de tal suerte que repercute en la vida cotidiana de un individuo, en su desarrollo personal, que se acompaña de sentimientos de tristeza, desgano y de signos alteracion en la personalidad.


El desgano los sorprendió de atrás como los recuerdos cuando abaten la memoria.
Un deseo adoptó forma de juventud, esa juventud se transformó en esperanzas y esas esperanzas se convirtieron en tranquilidad durante 90 minutos… después todo desencajó en desaliento.
Ellos se convirtieron en promesas infundadas, lo demostraron el último partido ante Chicago, y al parecer no se enteraron nunca que perdían el encuentro. Humillados, ultrajados y avergonzados nos dejaron ante un público conmovedor que colmó en cuerpo y alma nuestro divino tesoro: El Ducó.
Las emociones y los sentimientos son confusos. Mareados. Ya no sabemos que pedir, o a quien pedir para que nos represente. Somos un espejismo, nadie nos simboliza, sólo se oyen un par de voces fieles que ante la falta de compromiso y voluntad, continúan alentando para que el silencio no aturda, para que la verguenza no sea tan evidente.

Se creen seres olvidados por la suerte, pero no son más que personas oprimidas por la banalidad cotidiana, por el desgano y la falta de amor a la camiseta.
Mientras tanto, nos consumimos en espera, pero no saben que ni el tiempo, ni un esquema táctico, ni unos jugadores podrán separarnos. No saben que apenas son un par de ilusiones humanas. Quizas las dudas, la falta de respuesta crucifiquen al mensajero, pero los que deben interpretar, para después volcarlo en ese lienzo verde por donde se mueven, son ellos: ¿nuestros jugadores? Esos hombres son una sombra, un auténtico plagio.

Nuestro Huracán se ha convertido en un lugar envejecido por el rencor, inhóspito, lleno de dobles fondos. Quizás esta depresión manifiesta deba tomarse como una oportunidad. Una oportunidad para el cambio, para conocernos, para elegir otro rumbo, para poder volver a admirar, a creer, a encontrar ese esplendor inaccesible: ¡Para volver a ser Huracán!

Lucila Comeron

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